Escuchar la Palabra. Comprender la verdad. Vivir el Evangelio. Compartir a Cristo.
Un movimiento de discipulado que nace con el propósito de llevar la Palabra de Dios a cada hogar, utilizando recursos accesibles y participativos que permitan a las personas descubrir el mensaje de Jesucristo, crecer en su fe y compartirla con otros.
Ver hogares transformados por la Palabra de Dios, formando una red de comunidades de fe saludables que vivan el evangelio, sirvan a su comunidad y fortalezcan la misión de las iglesias locales.
Facilitar experiencias de discipulado en los hogares mediante el estudio participativo de la Biblia, utilizando recursos en texto, audio y video que permitan escuchar, comprender, vivir y compartir la Palabra de Dios.
· Creemos que Dios transforma vidas por medio de Su Palabra.
· Cada creyente puede convertirse en un discípulo que acompaña a otros.
· El hogar es uno de los lugares más efectivos para compartir el evangelio y desarrollar relaciones auténticas.
· El discipulado ocurre mejor cuando se aprende, ora, sirve y se pone en práctica la Palabra juntos.
· Una comunidad saludable siempre genera nuevas comunidades.
El fundamento de nuestra experiencia de discipulado en los hogares.
La fe comienza cuando las personas escuchan la Palabra de Dios a través de diversos medios.
Descubrir personalmente el significado de las Escrituras mediante el estudio inductivo respondiendo:
La verdadera transformación ocurre cuando la Palabra es obedecida. Animamos a poner en práctica una enseñanza específica, evidenciando cambios de vida y relaciones restauradas.
Todo discípulo está llamado a compartir lo recibido, aprendiendo a:
Una estructura sencilla, participativa y reproducible para cada encuentro.
Las herramientas nunca reemplazan la Palabra; únicamente facilitan su comprensión.
Toda persona que participa en Escucha la Palabra recorre un proceso de crecimiento integral.
"El participante pasa de conocer el mensaje de Jesús a vivirlo, compartirlo y acompañar a otros en el mismo camino."
Anhelamos ver hogares donde la Biblia sea escuchada y estudiada regularmente; personas que experimenten una transformación integral por medio del evangelio; nuevos creyentes creciendo en comunidad; líderes sirviendo con humildad y responsabilidad; iglesias locales fortalecidas por discípulos maduros y comprometidos; y comunidades de fe que, de manera natural, den origen a nuevas comunidades en otros hogares.